La interpretación ha sido el abono a mi creatividad de juventud. Si la danza fue la semilla, la interpretación se convirtió en el fantástico abono que hizo crecer sin límites la creatividad que me acompañaba a todas partes. Creando personajes por doquier he ido creciendo como persona y artista, viajando gracias a mi curiosidad y ganas de aprender con los mejores. Tanto Madrid como Edinburgh y New York han alimentado mis ansias de aprender, de conocer otras culturas, otras maneras de soñar, de imaginar, de abordar personajes… otras maneras de crear.
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